¡Enero empezamos celebrando la vida! 🎂❤️🔥Cada año, el Padre celestial me regala la gracia de celebrar la vida desde los primeros días del año.
Los cumpleaños de mis hijos, Guido y Carlos, me transportan esta vez 39 años atrás. Recuerdo que, con apenas 18 años, volvía a ser madre y pronunciar “mis hijos” me parecía algo inmenso, casi increíble.
El 25 de enero de 1987 contemplé por primera vez esos ojitos rasgados, esa naricilla perfecta y las suaves pelusillas que serían su cabello. Sentí una fuerza sobrenatural que me impulsaba a amar y proteger a aquella personita. Así llegó a mi vida mi segundo hijo, Guido Alberto, que desde entonces ha sido mi pequeño del alma, con su sonrisa y esos hoyuelos que aún hoy me derriten.
Nuestra relación, sobre todo después de la adolescencia, ha estado marcada por la lucha contra malas influencias, decisiones imprudentes, desapariciones, excesos y silencios dolorosos. Pero también por la decisión constante de unirnos para salir adelante. A pesar de los obstáculos que en más de una ocasión pusieron en riesgo nuestras vidas, siempre elegimos el camino de la esperanza, esforzándonos por salir más fuertes y más unidos, sosteniéndonos mutuamente.
La acción del Espíritu Santo nunca ha faltado: sus dones y talentos le han permitido a Guido construir una vida de emprendimiento y empresa www.km0smile.com. Hoy el amor florece plenamente en su vida, y muy pronto será padre de una niña que llegará en pocos meses.
Nueve años después, el 21 de enero de 1996, tras cuatro días de trabajo de parto y después de hacerse rogar, llegó un enano que me miró con esos ojos grandes, cejas pobladas y una impresionante melena. Me miró y me conquistó para siempre: sería mi Carlitos.
Hoy, con 30 años, es un joven que también superó los obstáculos de su adolescencia —el bullying, sus rebeliones, el esfuerzo inmenso en los estudios— dejándose siempre orientar y guiar. Convirtió su pasión por el deporte en su emprendimiento, www.martialspirit.com, y le apasiona ayudar a jóvenes en riesgo de exclusión. El amor por su familia Sofy y su pequeño Eren es el centro esencial de su vida.

Hoy los veo a ambos con sus propias familias, sus amores, sus caminos. Repaso los momentos duros que hemos atravesado, pero estamos aquí, y eso solo puede ser obra de la Gracia de Dios.
Y en este día señalado quiero bendecir a mis hijos con las palabras que aprendí y que siempre llevo en el corazón:
El SEÑOR te bendiga y te guarde,
El SEÑOR haga resplandecer su rostro sobre ti, y te extienda su amor;
El SEÑOR alce su rostro hacia ti, y te conceda la paz. (Números 6:24-26)
De rodillas, solo puedo reconocer que desde el cielo me siguen viendo igual: como la niña bonita de mi Padre celestial.
Siento una gratitud infinita en el alma por celebrar sus vidas, especialmente en estos tiempos en que somos cada vez más conscientes de la fragilidad de la existencia.
Sagrado corazón de Jesús en Tí confío 🙏❤️🔥💪