Los últimos serán los primeros y los primeros, últimos

EVANGELIO DE HOY

¡Los últimos serán los primeros y los primeros, últimos! (Mateo 19, 16-22)

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos esta parábola:

«El reino de los cielos se parece a un propietario que al amanecer salió a contratar jornaleros para su viña. Después de ajustarse con ellos en un denario por jornada, los mandó a la viña.

Salió otra vez a media mañana, vio a otros que estaban en la plaza sin trabajo, y les dijo:

“Id también vosotros a mi viña, y os pagaré lo debido”.

Ellos fueron.

Salió de nuevo hacia mediodía y a media tarde e hizo lo mismo.

Salió al caer la tarde y encontró a otros, parados, y les dijo:

“¿Cómo es que estáis aquí el día entero sin trabajar?”.

Le respondieron:

“Nadie nos ha contratado”.

Él les dijo:

“Id también vosotros a mi viña”.

Cuando oscureció, el dueño de la viña dijo al capataz:

“Llama a los jornaleros y págales el jornal, empezando por los últimos y acabando por los primeros”.

Vinieron los del atardecer y recibieron un denario cada uno.

Cuando llegaron los primeros, pensaban que recibirían más, pero ellos también recibieron un denario cada uno. Entonces se pusieron a protestar contra el amo:

“Estos últimos han trabajado sólo una hora y los has tratado igual que a nosotros, que hemos aguantado el peso del día y el bochorno”.

Él replicó a uno de ellos:

“Amigo, no te hago ninguna injusticia. ¿No nos ajustamos en un denario? Toma lo tuyo y vete. Quiero darle a este último igual que a ti. ¿Es que no tengo libertad para hacer lo que quiera en mis asuntos? ¿O vas a tener tú envidia porque yo soy bueno?”

Así, los últimos serán los primeros y los primeros, últimos».

¡Palabra del Señor!

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Reflexión para los más pequeños: Confiar en el tiempo de Dios.

La generosidad de Dios no se mide por el tiempo.

Dios nos llama a cada uno a su hora y a todos nos da su amor y su gracia.

No importa si llegaste temprano o al final del día: Él es bueno y nos da exactamente lo que necesitamos.

Por eso no envidiemos la bondad de Dios con los demás.

No nos quejemos ni comparemos.

Celebremos su misericordia en lugar de sentir envidia.

Jesús nos invita a confiar más en su bondad que en nuestros méritos.

Oración

¡Madre de Dios y Madre nuestra!,

que los tiempos de Dios sean también nuestros tiempos.

Amén. 🙏

¡Sagrado Corazón de Jesús en ti confío! ❤️‍🔥

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