EVANGELIO DE HOY
¡No mancha al hombre lo que entra por la boca, sino lo que sale de la boca (Mateo 15, 1-2. 10-14)
En aquel tiempo, Jesús salió y se retiró a la región de Tiro y Sidón.
Entonces una mujer cananea, saliendo de uno de aquellos lugares, se puso a gritarle:
«Ten compasión de mí, Señor, Hijo de David. Mi hija tiene un demonio muy malo».
Él no le respondió nada. Entonces los discípulos se le acercaron a decirle
«Atiéndela, que viene detrás gritando».
Él les contestó:
«Sólo he sido enviado a las ovejas descarriadas de Israel».
Ella se acercó y se postró ante él diciendo:
«Señor, ayúdame».
Él le contestó:
«No está bien tomar el pan de los hijos y echárselo a los perritos».
Pero ella repuso:
«Tienes razón, Señor; pero también los perritos se comen las migajas que caen de la mesa de los amos».
Jesús le respondió:
«Mujer, qué grande es tu fe: que se cumpla lo que deseas».
En aquel momento quedó curada su hija.
¡Palabra del Señor!
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Reflexión para los más pequeños: Un corazón humilde y orante.
La fe grande no se rinde nunca, aunque parezca que Jesús no responde.
Cuando confiamos de verdad en Él, aunque sintamos silencio o rechazo, no dejamos de acercarnos. Él ve nuestra fe y actúa.
No necesitamos lo “grande”. Con lo poco que Él nos dé y con un corazón humilde, Él hace preciosos milagros.
Oración:
¡Madre de Dios y Madre nuestra!
Hazme persistente en la oración y humilde de corazón. Amén. 🙏
¡Sagrado Corazón de Jesús en ti confío! ❤️🔥